Suave mirada sobre lazos familiares

PADRE MADRE HERMANA HERMANO
(2025, Father Mother Sister Brother; dir/guion: Jim Jarmusch)

No todas las películas de Jarmusch tuvieron adecuada difusión en la Argentina y ninguna de las que se estrenó fue un éxito resonante; ya por eso, en principio, es para celebrar que se esté exhibiendo en algunos cines de nuestro país la más reciente, ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia. La obra de Jarmusch (desde sus cortos y largometrajes de los años ’80, que perduran como ejemplos de auténtico cine independiente), aun con altibajos, interesa, sobre todo, por su delicadeza formal y la manera personal de aproximarse a distintos géneros o subgéneros, como el policial y el cine de vampiros.
Aquí –como en Mystery train (1989), Una noche en la Tierra (1991) y Coffee & cigarettes (2003)– reúne varias historias con puntos en común. El film se divide puntualmente en tres segmentos, titulados “Padre”, “Madre” y “Hermana hermano”, que exponen la fragilidad de los sentimientos de grupos familiares diferentes. Durante casi dos horas, lo que vemos son hijos/as ante un padre que tal vez no sea tan solitario o inestable como parece, ante una madre que inspira demasiado respeto, y ante el recuerdo de progenitores fallecidos; a la vez –en los primeros dos casos–, las actitudes, cariñosas pero precavidas, de padres ante sus hijos adultos.
Tres historias basadas en visitas a casas en diferentes ciudades, siguiendo el punto de vista de los hijos, salvo en el final de la primera y el comienzo de la segunda. Los trayectos en coche –interceptados por skaters que la cámara registra con fugaces ralentis–, algunos brindis, ciertos diálogos que se parecen o se repiten y viejas fotografías, aparecen, una y otra vez. En los dos primeros, hay también ligeros toques de humor jarmuschiano.
Lo importante de Padre madre hermana hermano son los detalles, las miradas, gestos y titubeos al hablar, los abrazos y besos no siempre efusivos entre los personajes, la afectuosa manera en la que un hijo le lleva a su padre una caja con alimentos o el comentario que le hace por teléfono una mujer a una amiga respecto a sus hijas. Pequeños secretos que se guardan o se sospechan, mientras se toma el té o se charla distendidamente, cuidando de no herir a nadie y tratando de comprender al otro.
Los actores (especialmente Tom Waits, Adam Driver y Mayim Bialik en el primer episodio, y Vicky Krieps y Cate Blanchett en el segundo) cooperan admirablemente para el clima de emociones contenidas (Charlotte Rampling impone más que nada su presencia, en tanto Indya Moore y Luka Sabbat se desenvuelven con una naturalidad algo sobreactuada), mientras que la música, compuesta por el propio Jarmusch (incluyendo un par de canciones interpretadas por la cantante inglesa Anika), aporta al tono buscado. El mismo título apunta a la parquedad, a no querer recargar con subrayados este film suavemente elegante y esquivo a las estridencias.

Fernando G. Varea

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